#1: "Quémese después de leerse" no me gustó tanto como creí. Pero la voy a volver a ver pronto.
#2: Pretendí ir a verla de nuevo, pero entré a ver "Mi deseo en tu piel", una película Sueca con uno de los mejores carteles de lo que va del siglo, meritoria de una trama difícil de definir, porque puede decirse que es sobre 'la soledad', pero entre sus personajes se establecen relaciones tan particulares que persiste un genuino distanciamiento, una honesta mirada, en las antípodas de toda identificación y cualquier relación convencional entre espectador y película. Es de esas películas que son sobre muchas cosas; de esas que cada persona construye y reconstruye para sí.
Aumentada del video a los 35mm, meritoriamente, las sombras oscuras y las luces brillantes implosionan toda posibilidad de un pleonasmo, pues no son nada más una forma sencilla de filmar. En ellas, en las ventanas reventadas y las esquinas obscuras, hay sentidos de obstrucción a la mirada y a la historia.
#3: Estaba yo muy seguro de ir a ver de nuevo la película de los Cohen, pero no había visto "Ceguera". Me daba mucha curiosidad percibir lo que el Iñárritu brasileño había hecho con la novela. Pero me fue mal: me agazapé en mi asiento desde el inicio, y no probé ni una de mis tortuguitas de chocolate durante las dos horas de película.
Concebida plenamente por lo visual, la película hace a un lado al libro. Ni siquiera vale comparar, mucho menos adentrarse en la siempre absurda discusión de cuál es el mejor. Hasta parece que el Iñárritu brasileño dio al traste con esa eterna batalla entre snobs. Al igual que Sofia Coppola y su "María Antonieta"
Concebida plenamente en lo visual porque traduce el libro en cosas que no son su historia ni su estructura ni su narrativa. Es más, ni siquiera las traduce. Nada más saca algunos hechos importantes, los que mejor cuenten algunas relaciones entre personajes y uno que otro carácter que más o menos transmita la supuesta crítica que Saramago hace en el libro.
Pero, más que eso, el Iñárritu brasileño le pone sentido a la ceguera mediante el cine: sobreexposiciones, transiciones a blancos, fueras de foco, cambios de foco en una misma toma, reflexiones, cambios en la exposición, atmósferas descuidadas y obscuras, motion control, etc.. Todos los fenómenos de lo visual en el cine se transforman en una especie de metáfora sobre la percepción, sobre la producción de ceguera de los espectadores. Es una película basada en lo no visto, en las obstrucciones, en la sugerencia al extremo.
Las escenas dialogadas son suficientemente explicativas, sugerentes, informativas, medio poéticas, hasta lo necesario. Ni muy muy ni tan tan. Ni mucho libro ni mucha historia. Más bien harta óptica. Un espectáculo que no me imaginé.
#4: Comenzaron las funciones de la muestra cinetequil. Para variar, no me informé y entré el lunes pasado a ver no sabía que cosa. Pero UFF, qué bueno que fui.
"Cada quien su cine" es una declaración de amor al séptimo arte. Se puede reiterar esto, a pesar de que en el cartel venga inscrito, porque es más que cierto. No como en París, soy gringo y te amo, porque en ésta no hay tanto amor a la ciudad como en la otra sí lo hay por el cine.
Se nota, pues hay dos estructuras: una exterior y una interior. Cada peliculita debe durar tres minutos, pero debe contener un mensaje (narrativo o no), donde se exhalte eso que sus autores hacen. De tal forma que, revalorando, existe una estructura exterior pero múltiples estructuras interiores.
Documentales, ficciones, dramatizaciones, abstracciones; un plano, múltiples; terror, acción, fantasía, muerte, nostalgia; niños, viejos, papas, militares, cineastas; en fin: en esta, no cabe duda, HAY DE TODO. Pero, sobre todo, hay CINE.