Se siente dolor, una perturbación. Leí hace poco, en una revista española, a un crítico de cine decir "cuando la película se tira únicamente a la historia, entonces no es cine".
Pero tampoco porque la película se base en tomas largas va a ser compleja. Tampoco porque integre campos y contracampos en una misma toma (larga, también). Ni porque la actriz pajarée espontáneamente a la cámara cuando la ola los avienta a ella y al operador de cámara. Mucho menos por su estilo de actuación, tendiente a una desdramatización falsa, a una improvisación sobreactuada. Porque, de todas formas, tiene secuancias de diálogo altamente explicativas, y un exaltado contraste entre los personajes, que evidencia un conflicto muy pendejo entre una chava y un ñor que le andan poniendo.
Por eso, finalmente, ni muy expresiva, ni muy abstracta, ni muy diferente, ni muy nada.
Nomás el póster está chido, miren:
