domingo, 17 de enero de 2010

Columbus-Sancho en pro de la colonización del último rincón seguro de U. S. of Zombieland



Zombieland empieza por burlarse de la idea de que United States es todo el mundo.

Caderazo a todas las películas de catástrofes apocalípticas dizque basadas en los fenómenos naturales que dizque van a terminar con el planeta. Nalgadita coqueta a las películas de zombies cuyos monstruos infunden un miedo para nada irrisorio. Guiño cachondo y grotesco a los fluidos, las mordidas y las sabroseadas de la carne y los huesos. Gancho al hígado para las tramas lineales y los argumentos encausados en la resolución del conflicto y nada más.

Zombieland podría ser nuestra película favorita de todos los tiempos, sí. Es una película totalmente narrativa, pero con un planteamiento inicial muy diferente, una secuencia de créditos obscenamente divertida, y una desparpajada y atípica (aunque traiga el sello de Hollywood), serie de circunstancias que sabotean y satirizan la forma de hacer películas de acción y horror, en muuuuchos sentidos (hay uno en específico que no se puede contar porque de veras se arruina todo el numerito).

Con rumbo fijo pero desviándose como le dicta la regaladísima gana, la película se desentiende de la trama para hacer burla y gala de paranoias, últimas oportunidades, nada que perderes, falsas pistas, clichés de susto; mediante corte directo, rampas de velocidad, la típica convención de "el zombie que en realidad es muñeco pero no se nota", violincitos premonitorios y personajes diseñados para aprender unos de otros, no sin antes alejarse de la identificación con el público gracias a sus excéntricas actitudes.

Nos ha dado hambre.

1 comentario:

Lata dijo...

Me acabo de convertir en tu fan!!!! Sonrisa coqueta al modelo sin playera que acaba de pasar frente a mí. Ah, no, verdad? jajajaja