martes, 26 de agosto de 2008

Chiko, de Özgür Yildrim.


Hay que estar bien informados para entender cómo está el conflicto entre turcos y alemanes. Aparentemente, la discriminación y delincuencia que enfrente a estas culturas rebasa lo que podamos imaginar de un país tan avanzado en apariencia. De cualquier forma, algunas películas tienen la gracia del realismo y la gratuidad de la violencia, que provocan un encuentro entre lo que se puede decir de ella.

Por ejemplo, Chiko es una película donde todo se mata, menos el tiempo; el exterminio como consecuencia deja únicamente falacias y moralejas, y muy poquito qué decir de una película como ésta.

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